Sábado, Mayo 19, 2012
   
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Donde nace la vida, nace la vocación

La delegación diocesana de Pastoral Vocacional unida a los comités parroquiales, a los coordinadores vicariales y a los círculos vocacionales de Seminario Ambiental y Centro Vocacional Femenino de nuestra diócesis, hacemos una invitación especial para  que vivamos juntos del 18 al 25 de abril, la celebración de la XXVI Semana Vocacional que tendrá como lema “Donde nace la vida, nace la vocación…¡Juégatela por Cristo!”

Jugársela por Cristo implica testimoniarlo con la vida, y esta germina precisamente en la Familia, ya que ella es semillero de vocaciones. Queremos resaltar además, durante esta semana, la importancia que tiene la familia en el discernimiento vocacional de los jóvenes y más ahora que nos encontramos en misión con las familias. Los padres ejercen enorme influencia en la vocación de sus hijos. Decía el papa Pio XII: “del tronco familiar consolidado, vivificado, robustecido y santificado por la vida eucarística, brotan luego esas ramas, esas flores y esos frutos que serán finalmente las vocaciones sacerdotales y religiosas”.

La semana vocacional culmina con la jornada mundial de oración por las vocaciones y celebración del día del buen pastor.  El mensaje del santo padre para esta jornada nos trae a propósito como tema: “el testimonio suscita vocaciones” que está enmarcado en el texto Bíblico de Jn 1, 29-51

El papa hace un recorrido por la sagrada escritura y cita el testimonio de los profetas, ellos estuvieron llamados a dar su vida por lo que anunciaban. En la aurora de los tiempos, Juan el Bautista, da testimonio de que en el hijo de María se cumplen las promesas del hijo de Dios.

También la vocación de Pedro pasa a través del testimonio de su hermano Andrés, el cual, después de haber encontrado al maestro y haber respondido a la invitación  de permanecer con él, siente la necesidad de comunicarle lo que ha descubierto en ese “permanecer”. Lo mismo sucede a Felipe con Natanael.

La iniciativa libre y gratuita de Dios encuentra e interpela la responsabilidad humana de cuantos acogen su invitación para convertirse con su propio testimonio en instrumentos de la llamada divina.

El papa señala tres aspectos esenciales de la vida del presbítero para un testimonio sacerdotal eficaz:

  • La amistad con Cristo: se trata de una profunda intimidad con Él, permanecer en su amor, dedicando tiempo a la escucha de la Palabra. La oración es el primer testimonio que suscita vocaciones.
  • El don total de sí mismo a Dios: “en esto hemos conocido lo que es el amor: en que Él ha dado su vida por nosotros” (1Jn 3,16). Al estilo de la imagen de Jesús en la última cena, que expresa el sentido del servicio y del don manifestados en su entera existencia, en obediencia a la voluntad del Padre (cfr Jn 13, 3-35), así el sacerdote, quien ha sido llamado a la vida de especial consagración, debe esforzarse en dar testimonio del don total de sí mismo a Dios.
  • Vivir la comunión: “Por el amor que os tengáis unos a otros, reconocerán todos que sois discípulos míos” (Jn 13, 35). El sacerdote debe ser hombre de comunión, abierto a todos, capaz de caminar unido con toda la grey que la bondad del Señor le ha confiado. Es importante llevar una vida indivisa, que muestre la belleza de ser sacerdote.


Qué bueno que en el marco de este año sacerdotal y de la familia, dirijamos las miradas hacia esa gran cantidad de jóvenes desde la esperanza buscan una oportunidad para encontrarse con Jesús

Pbro. Diego Luis Rendón Urrea

Delegado episcopal para la pastoral vocacional

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