En julio:
Ayudémonos a llevar las cargas (pagina 2) |
En agosto:
Ayudémonos a llevar las cargas (pagina 3)
|
||||||||
![]() |
ASÍ HABLÓ MONSEÑOR MIGUEL ÁNGEL BUILES. |
Mons. Jairo Jaramillo M.Obispo de la Diócesis de Santa Rosa de Oso |
![]() |
||||||
“Aquí nos tienes a todos Reina querida, está tu siervo que apacienta el rebaño, que le confió tu Hijo y del cual tú eres dueña adorada, el rebaño que tú dominas con tu mirada protectora desde la cumbre santarrosana. Bendíceme Señora y cólmame de tus dones para que me santifique yo y lleve al cielo los hijos que tú me diste”. Con estas palabras el Señor Obispo pide para sí la ayuda y la protección de la Santísima Virgen. Ahora recordemos las palabras con las cuales pide la ayuda para los sacerdotes y el seminario: “Aquí está el clero del que eres Reina esclarecida, ellos en nombre de todos los párrocos y sacerdotes de la diócesis vienen a poner bajo tu protección y amparo tus propias personas y las de aquellas almas que tú les confiaste, Aquí está el seminario, la niña de mis ojos y de tus ojos madre mía, es un jardín que florece a tu cuidado maternal, son rosas en botón que se entreabran a tus plantas virginales y te consagran las primicias de tu amor y te ofrecen sus aromas y sus colores; quieren salvarte almas, muchas almas”. También ese inolvidable 8 de septiembre de 1931, el Señor Obispo consagra la vida consagrada y le habla así a la Madre de las Misericordias: “Aquí están las esposas de vuestro Hijo Santísimo, representantes de las diversas casas religiosas de la diócesis. Aquí están Señora tus misioneros y misioneras que de nuevo te consagra este tu amante siervo. Bendícelos, Madre Inmaculada y sean dos fuentes de donde salgan santos que glorifiquen a tu Hijo Santísimo y a ti Madre querida salvando las almas”. Y por último recordamos cómo el obispo, le habla a la Santísima Virgen consagrándole el pueblo: “Aquí está un pueblo entero a tus pies, Madre mía, un pueblo que te ama mucho, míralos bien Señora: centenares de niños, como un vergel florido dirigen hacia ti sus dulces ojos y sus manos suplicantes y te dan el corazón. Un florón de juventud y plena vida, jóvenes que sonríen ante la perspectiva de la felicidad al colocar su porvenir en sus manos maternales; padres y madres de familia que vienen a ofrecerte sus hogares, unos disfrutan de pan en abundancia y por eso no tienen que llorar, vienen a darte gracias; otros sufren hambre y desnudez, el espectro de la miseria toca a sus puertas; vienen a pedirte pan. Aquí estamos todos madrecita querida; míranos, pues todos tenemos los ojos clavados en ti, somos tus hijos y te amamos con locura”. Han sido 75 años, durante los cuales hemos recibido todos gracias abundantes, y con nuestro actual Obispo queremos renovar nuestra consagración a la Madre de las Misericordias, y celebrar con todo nuestro amor esta efemérides. No dejemos de decir: compadece mis miserias con tu gran misericordia.
|
|||||||||
NUESTRA EVANGELIZACIÓN Llevar adelante la Nueva Evangelización, tan deseada y recomendada por el Papa Juan Pablo II, es la razón de ser de nuestro Plan Diocesano de Renovación. Cuando el Papa nos advierte que ese ideal de nuestra evangelización necesita “Nuevo Ardor” nos está indicando la necesidad que tenemos del Espíritu Santo para poder realizarla... Porque es sólo el espíritu santo el que hace real en nuestros corazones la persona y el mensaje de Jesús. Es el Espíritu Santo el camino para llegar a Jesús y por Jesús llegamos al Padre; su presencia, su gracia, su vida es lo que hace sentir la vida de Dios en nosotros, El es el alma de la Iglesia y el agente principal de la Evangelización (E.N. 75). Quien se deja invadir por el Divino Espíritu, descubre que la fuente de la misión es el amor del Padre. Entonces empieza a sentir pasión misionera y amor, como Jesús, ante quienes sufren el dolor, la injusticia, la ignorancia, el hambre y el sinsentido; y en su vida, no solo es capaz de prescindir de las cosas más queridas, sino que descubre que la plenitud y la realización están en ese salir de sí mismo y vivir para los demás. Qué bueno mis amados sacerdotes, religiosos y amados fieles en general que nuestro Plan de Pastoral, con el Nuevo Ardor, nos una más a dios y a todos los hermanos, para que seamos como Cristo Nuestro Señor y Maestro, auténticos ministros de la salvación de los hombres y para la gloria de Dios. “Discípulos y misioneros de Jesucristo para que todos nuestros pueblos, en Él, tengan vida” (Próxima V Conferencia) |
|||||||||
La economía capitalista y de consumo, está basada en el tener y ganar y ganar más y más, La Economía de Comunión es la economía del dar. Nos puede parecer difícil, arduo, heroico. Pero no es tal, porque el hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, que es Amor, encuentra la propia realización precisamente en el amar, en el dar. Esta exigencia está en lo profundo de su ser, sea creyente o no creyente, en esta constatación, radica la esperanza de una difusión universal de la “ECONOMIA DE COMUNION”. La Iglesia vive de la donación: dan los fieles su colaboración a su parroquia, el sacerdote que es un administrador de los bienes de la parroquia, da a su Diócesis para que cumpla su misión. Las Diócesis ayudan al sostenimiento de la Conferencia Episcopal. De la solidaridad de todas las diócesis del mundo se ayuda al Santo Padre para las obras de caridad de la Iglesia. Todo de Dios es don y donación, no perdamos este horizonte en la utilización de los bienes materiales, que es un medio para el hombre subsistir y no un fin por el cual trabajar. Gracias a todas las personas, que de buena voluntad, colaboran con su Iglesia, llevando su ofrenda para el sostenimiento de los sacerdotes y del culto. Gracias por el Diezmo que donan en sus parroquias, un solo día de trabajo en el año para Dios, y el resto para sus necesidades. Gracias hermano sacerdote, por su puntualidad en ayudar a la Diócesis para que cumpla su tarea evangelizadora.
|
|||||||||
|
|||||||||